miércoles, 11 de marzo de 2009

la maldita circunstancia


por Liliana Felipe


Será por "la maldita circunstancia del agua por todas partes", ¿será?
por la humedad, por Yemayá o por mi edad,
por la miseria que es tratar de recordar,
o por su olor dulzón y triste,
o por su piel de lagartona que persiste.
Será por la bendita circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
por Amelia o el mojito que bebí,
o porque Hemingway le entraba al daiquirí,
o por la puerta siempre abierta con las piernas de una experta.

O por Ochún o por Changó,
"nadie puede salir", nadie quiere salir,
o porque nadie me avisó
"nadie puede salir", nadie quiere salir.

Será por la dichosa circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
por "el peso de una isla en el amor de un pueblo"
o por el Che que me provoca todo esto, Ernesto:
la omnipresencia musical, el cañonazo de las nueve, el malecón.

Será por la perversa circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
que las potencias celestiales o terrestres,
o las presencias tan humanas y silvestres,
que nos amparen estas tierras insulares a los pobres continentes.

Será Fidel, será Tomás,
"nadie puede salir", nadie quiere salir,
o por Haydée, o por Martí,
"nadie puede salir", nadie quiere salir.

Será por lo que viene o todo lo anterior,
la cosa es que me enamoré de una señora ya mayor,
de entre 45 y 46,
una veterana que es la revolución cubana

lunes, 9 de marzo de 2009

Exordio

Por Abigael Bojórquez


POESÍA, desembárcame,
échame a tierra y léñame,
como a candil de sangre ven y enciéndeme,
que se sepa Tu Voz.

POESÍA, ya horádame,
ancla en mí, balsamízame,
sumérgeme en la luz líquida y lenta de
este trago de vino.

Rescátame, tremólame,
tengo hambre de tu lanza en mi costado.
Inúndame,
no tardes, tempestad,
golpea.

POESÍA, amor de mi niñez,
préndele fuego al corazón,
pertúrbame, combáteme, el sitio es
aquí en mi corazón.

Desuéllame, quebrántame,
y devuélvele a mi carne el niño aquel,
que escarnecido y dulce lamió ayer
tus manos.

POESÍA, ay, condúceme,
desgástame, desquíciame, y al fin
de donde estés, procede, ordena, y
ponme a caminar.

jueves, 12 de febrero de 2009

LA ETERNIDAD

Enriqueta Ochoa

Para Mónica Villarroel Pantoja

La eternidad se mece, ondula,
abre de par en par su túnica de viento;
en el espacio de su seno esplende
una constelación de luz acumulada.
El Padre la detiene, un instante
mete su mano turbulenta hasta la entraña
y la abre sobre la piel del mundo;
un alud de semillas cae, parpadeando.
Se fecunda la tierra. Cada segundo se fecunda.
El hombre entra a la prisión de su cuerpo
doblada la cerviz
y vuelve a tirar de si, uncido al yugo de la vida
hasta que aspira el Padre
y volvemos al seno de la Madre.


[CM 1984, p. II.]

EL TIEMPO CADUCADO

Enriqueta Ochoa

Para Luis G. Basurto

¡Qué horrible es llegar tarde!,
a todo sitio, tarde.
No sé si estoy despierta,
o si he perdido el alma entre el granizo mudo
bajo el que duermen, apretados, mis muertos.
No sé, pero tal vez estoy aquí, abocada,
mirando cómo el dolor se tuerce
en el fondo del pozo que es este cuerpo roto, mío,
del que vengo tirando.
El toro de mi sangre muge
y un golpe de martillo me salta la cabeza.
Estoy ciega, ciega, ciega…
Sí,
ya sé que hay una calle para el amor,
un rincón para la ternura en donde está la luz creciendo;
desde niña he oído este pregón
y he ido tanteando, husmeando,
lamiendo cada loza hasta sangrar la lengua,
hiriéndome en los muros.
Pero, ¡mentira!,
no hay calle, no hay rincón, no hay salida.
Desde el pretil del pecho,
desde la punta de la palabra que persiste en salir,
o estallarme dentro,
agito los brazos encrespados.
Mi boca es un amargo bramido,
y aquí estoy.
No se si estoy despierta,
pero me duelen estos dos ojos de cristal vacío,
estos dos ojos de luna fría,
que nunca encontraron el camino donde la luz crece,
donde el amor camina.



[1967, RE 1978, pp. 37-38.]

viernes, 30 de enero de 2009

Waiting to die

Since you ask, most days I cannot remember.
I walk in my clothing, unmarked by that voyage.
Then the almost unnameable lust returns.

Even then I have nothing against life.
I know well the grass blades you mention,
the furniture you have placed under the sun.

But suicides have a special language.
Like carpenters they want to know which tools.
They never ask why build.

Twice I have so simply declared myself,
have possessed the enemy, eaten the enemy,
have taken on his craft, his magic.

In this way, heavy and thoughtful,
warmer than oil or water,
I have rested, drooling at the mouth-hole.

I did not think of my body at needle point.
Even the cornea and the leftover urine were gone.
Suicides have already betrayed the body.

Still-born, they dont always die,
but dazzled, they cant forget a drug so sweet
that even children would look on and smile.

To thrust all that life under your tongue!--
that, all by itself, becomes a passion.
Deaths a sad Bone; bruised, youd say,

and yet she waits for me, year after year,
to so delicately undo an old wound,
to empty my breath from its bad prison.

Balanced there, suicides sometimes meet,
raging at the fruit, a pumped-up moon,
leaving the bread they mistook for a kiss,

leaving the page of the book carelessly open,
something unsaid, the phone off the hook
and the love, whatever it was, an infection.

jueves, 29 de enero de 2009

Foguete

Composição: J. Velloso/ Roberto Mendes
Cantam Maria Bethania